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Tú, como seglar, puedes hacer grandes cosas que hasta ahora no estás haciendo. Tienes que sentirte apóstol en tu medio ambiente: en tu oficina, en la calle, en tu instituto. Tienes que sentir que la Iglesia está en tensión misionera. Tú debes y puedes actuar. Cristo te necesita. 'Es la hora de los laicos'.   Abelardo de Armas

Han pasado varios años ya desde que concluyese el I Encuentro 'Laicos en marcha' que celebramos en Getafe. Un encuentro que muchos vivimos como providencial y que marcó el inicio de una nueva iniciativa eclesial que está llamada a promover la concienciación y movilización de los fieles cristianos laicos en nuestra sociedad.
¿El inicio? No, con propiedad no podemos hablar de inicio, sino de continuación de un proyecto que largamente acarició el Siervo de Dios Tomás Morales S.I.
Porque ciertamente han sido muchas las iniciativas que él impulsó para la movilización de los laicos, especialmente a través de las instituciones que fundó. Y al calor de esas actividades han sido miles de hombres y mujeres los que han encontrado el sentido de su vida al descubrir a Jesucristo y han revitalizado la fe, que quizás tenían adormecida. Esta movilización del laicado es hoy más urgente que nunca. A pesar del tiempo transcurrido desde el Concilio Vaticano II, con el impulso que éste supuso para que el laicado adquiriese mayoría de edad, todavía nos queda mucho por hacer. Urge que los bautizados tomemos conciencia de nuestro ser y misión en el mundo.

La misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo

El principal riesgo que tenemos los laicos es el de no comprender que nuestro ser cristiano implica las actitudes y comportamientos en todos los ámbitos de la vida (trabajo, familia, diversión, tiempo libre…). Muchos viven como cristianos en el ámbito parroquial o de su movimiento, pero no en el resto de los campos de su vida. El segundo reto es el del asociacionismo. Es cierto que en la sociedad en general el asociacionismo ha sufrido un retroceso. Las personas somos más independientes, la sociedad vive más fragmentada. Pero no podemos conformarnos con esa realidad. Para los cristianos la asociación no es una simple estrategia de eficacia. Es nuestra propia esencia de ser Iglesia, de vivir en comunión. Precisamente el Proyecto 'Laicos en marcha' sale al paso de estos retos. Crea un ámbito donde compartir experiencias, donde establecer lazos para trabajar juntos, donde alentarnos para llevar el evangelio a nuestros ambientes. Toda la dinámica de la Plataforma 'Laicos en marcha' y del propio encuentro está ideada para ello.

El proyecto 'Laicos en marcha'

En este sentido conviene tener en cuenta que el Proyecto 'Laicos en marcha' supera lo que es la realización de los encuentros que hemos celebrado ya en Getafe o en Móstoles. Quiere ser una dinámica por la que los laicos cristianos nos ponemos a trabajar en los diversos ámbitos de nuestra vida y juntos compartimos, impulsamos y desarrollamos diversas acciones de evangelización. Para ello tenemos la página web y vamos creando una estructura de coordinación. Los encuentros son el momento en el que todos los que estamos de una u otra manera participando en el proyecto –o aquellos que tengan interés por conocerlo- nos vemos y compartimos estas experiencias que a lo largo del año vamos realizando.


El legado de Abelardo de Armas.

De esta forma el encuentro se convierte en evangelizador y los participantes no somos simples 'congresistas', sino que pasamos a ser testigos de Cristo. Testigos en medio de un mundo en constante cambio, en el que el relativismo que afecta a todos los órdenes de la vida nos hace dudar sobre los principios que hasta ahora creíamos más inamovibles. Es el oleaje del mundo, que muchas veces parece que va a hacer naufragar nuestra pobre barca. Un libro escrito hace algunos años por Abelardo de Armas hacía referencia en su título a esta misma sensación. 'Rocas en el oleaje' fue, especialmente para muchos jóvenes, un libro que desde la experiencia más vital invitaba a enraizar la vida en lo consistente y duradero y a permanecer en medio del mundo, sí, pero con los principios firmemente anclados en el evangelio. El mismo título lo indicaba sugerentemente. Hoy esa situación de tempestad se ha acrecentado y, precisamente cuando su autor supera ya los ochenta años, el Proyecto 'Laicos en marcha' quiere recoger ese mensaje tremendamente actual. Toda la vida de Abelardo fue un llamamiento a los laicos a que despertásemos de nuestro letargo, a sentirnos miembros activos de la Iglesia y de la sociedad, tal como le había enseñado su padre y maestro, el Siervo de Dios Tomás Morales S.I. Hoy, cuando él ya ha gastado toda su vida por ese ideal, por Jesucristo, nosotros, los laicos del siglo XXI queremos tomar el relevo y de nuevo hacer nuestro el llamamiento a brillar como antorchas en medio del mundo.